Es filosofía de Santiago Uno construir una Casa Escuela abierta al mundo. Es uno de los pilares educativos del centro, cuyos menores, habiendo partido de una situación desfavorecida, alcancen una integración digna en la sociedad, sin avergonzarse de su procedencia.

Se entiende que la creación de una Escuela de Animación Juvenil y Tiempo Libre adscrita al centro, encaja de forma natural en el día a día.

Se pretende dotar de respaldo institucional a la formación impartida, así como favorecer la inserción laboral, destinada, no sólo al alumnado que convive en la Casa Escuela, sino a toda la población interesada en recibirla. Se busca, además el reciclaje formativo de los educadores y monitores que desarrollan actualmente el proyecto para dotar al mismo de una mejora cualitativa en sus prácticas educativas.

Fomentando el desarrollo de la creatividad se busca la creación de empleo desde la escuela de circo. A su vez, este proyecto se convierte en una alternativa de ocio saludable. Respondiendo a esta idea, impartir las titulaciones de grado propias de la formación juvenil además de la posibilidad de formar personas en diferentes especialidades y disciplinas, como en habilidades circenses, campos de trabajo o necesidades educativas especiales, en las que ya se están formando, ampliaría nuestros objetivos de dar salidas personales y laborales. Sobre todo, y de gran importancia, esta formación se traducirá en elementos activos para ayudar a otras personas que partan de una situación similar de vulnerabilidad.

Para desarrollar las actividades propias de la formación juvenil, la organización cuenta con un equipo multidisciplinar de 40 profesionales: pedagogos, educadores y cuidadores, profesores, psicólogos, educadores sociales, trabajadores sociales, monitores de taller y otro personal de servicio (cocina, limpieza, mantenimiento y administración).

El personal voluntario está dentro de los pilares de la entidad, contando con él como parte del estilo educativo que promueve la autoridad moral ante los jóvenes. El voluntariado de la Casa Escuela normaliza a nuestros jóvenes en riesgo de exclusión, estimulando la participación juvenil a través de sus asambleas, creando alternativas de empleo con campos de trabajo, actualmente centrados en mantenimiento y recuperación de pueblos en las Arribes del Duero, que completan al tiempo la formación reglada y no formal, siempre más teórica.

Completar y mejorar la formación del personal voluntario de la casa, con objeto de aumentar sus habilidades y recursos, así como de dotar de otros nuevos, es otra de las cuestiones por las que instaurar una Escuela de Animación Juvenil y Tiempo Libre, dentro del ámbito de la Casa Escuela, dota a los proyectos en los que interviene este personal no laboral de una sustancial mejora cualitativa.

 

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